
Todavía era otoño. Esa mañana decidí esperarte en una librería. Junto a mi hábito de abrir un libro cualquiera en una página al azar me encontré con esto:
“Perdí varias cosas en Buenos Aires. Por el apuro o la mala suerte, nadie sabe adónde fueron a parar. Salí con un poco de ropa y un puñado de papeles.
No me quejo. Con tantas personas perdidas, llorar por las cosas sería como faltarle el respeto al dolor.
Vida gitana. Las cosas me acompañan y se van. Las tengo de noche, y las pierdo de día. No estoy preso de las cosas; ellas no deciden nada.
Cuando me separé de Graciela, deje la casa de Montevideo intacta. Allí quedaron los caracoles cubanos y las espadas chinas, los tapices de Guatemala, los discos y los libros y todo lo demás. Llevarme algo hubiera sido una estafa. Todo eso era de ella, tiempo compartido, tiempo que agradezco: me lancé al camino, hacia lo sabido, limpio y sin carga.
La memoria guardará lo que valga la pena. La memoria sabe de mí más que yo; y ella no pierde lo que merece ser salvado.
Fiebre de mis adentros: las ciudades y la gente, desprendidos de la memoria, navegan hacia mi: tierra donde nací, hijos que hice, hombres y mujeres que me aumentaron el alma.”
Eduardo Galeano - Días y Noches de Amor y de Guerra
“¡Eh - gritó Will - la gente corre como si ya hubiera llegado la tormenta!”
“¡Llegó - gritó Jim - la tormenta somos nosotros” -
Ray Bradbury

♥
una casa en el alma
Ayer a la tarde me quedé dormida
y soñé un sueño de esos
que se tocan, se huelen y se saborean
como un extraño y exquisito fragmento de realidad
el sueño se trepó a mi espalda y me abrazó,
lo llevé conmigo el resto de la tarde
hasta que se acostó a dormir nuevamente
en él
paseaba por la callecita de piedras que bordea el mar
y me detenía a mirar un grupo de músicos callejeros
que me regalaban algo en secreto,
uno de ellos, el mayor, con una barba tan larga como blanca y enredada de magia
me entregaba con sus dos manos cerradas
algo lleno de vida
eran un montón de colores y destellos en forma de nubecitas
que bailaban y se mezclaban cada vez que abría mis manos para espiarlos
el hombre me decía:
toma, esto para vos,
vos supiste verlo
supiste vernos
sabés ver…
Y apretando mis manos me decía:
no lo pierdas y no te pierdas
nunca…
quién sabe si ese hombre barbudo será real
si estará tocando la guitarra en algún rincón del mundo
o porqué lo habré dibujado en mis sueños,
pero esta historia
me dejó un sabor particular, relajante
un día quise mirar más allá,
y hoy siento que puedo hacer mucho más,
me acuesto en la arena a mirar el cielo
y pienso que podría jugar a la rayuela
por ese caminito blanco que dejan los aviones al pasar
y que puedo bailar, aunque no haya música
la vida siempre está sonando,
hoy estoy lejos
de mi ciudad
de mi familia
del recorrido habitual en colectivo
pero fabriqué una casa en mi alma
y de a poco la voy decorando,
y aunque a veces me sienta extraña, extranjera, ex
llevo en mi mano una nube de colores que bailan y se mezclan,
y estoy lejos de todo
pero cerca de mí misma
y puedo andar por el mundo
con una casa en mi alma
que siempre va a tener tendida una cama
para que te quedes a dormir.-

Algo que me gusta hacer es entrar en una librería, abrir un libro en cualquier página, leer un párrafo al azar y guardarlo en el recuerdo, llevarlo conmigo para siempre.-
“…Eso busco, una evidencia mental que yo pueda sentir. La evidencia física, las pruebas que tienes que buscar fuera no me interesan. Quiero algo que se pueda llevar en la mente, y tocar, y oler y sentir. Para creer en algo tienes que llevarlo contigo. Y la Tierra y los hombres no te caben en los bolsillos del traje. Yo quisiera hacer eso, llevarme todas las cosas conmigo. Así podría creer que existen. Qué pesado y qué difícil tener que salir en busca de algo, algo terriblemente físico, para poder probar su existencia. Odio los objetos físicos, los dejas atrás y ya no puedes creer en ellos.”
(Ray Bradbury)
Paris es, sobre todo, mágica.
En cada esquina y en cada taza de café se esconde una historia de amor,
de un amor tan intenso como el reflejo de la ciudad en el río que la atraviesa
que es, en realidad, el reflejo de miles de almas danzando sobre el agua
brillando y vibrando infinitas
en una noche eterna.-

mudate a la vida que querés.-

desayuno :)

“Uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amó la vida, y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas. Por eso muchacho, no partas ahora soñando el regreso, que el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo”.-
Julio Cortázar

Allí y para siempre aprendimos que ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos.-
yo ya no soy yo
… Sentí que esta vez el suelo era una hoja en blanco, y que cada paso que diera sería justamente escribir, escribir mi propia historia transitando un camino. Y si era mía podía ilustrarla, llenarla de colores y garabatos, borrar y volver a trazar, hacer lo que sea menos quedarme parada, estática como un reloj solar que ve pasar el tiempo girando alrededor suyo y se entristece al saber que siempre estará anclado al suelo.-

“El viaje no acaba nunca. Sólo los viajeros acaban. E incluso éstos, pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en narrativa. Cuando el viajero se sentó en la arena de la playa y dijo “No hay nada más que ver” sabía que no era así. El fin del viaje es simplemente el comienzo de otro. Es necesario ver lo que no ha sido visto, ver otra vez lo que ya se vió, ver en primavera lo que se vió en verano, ver de día lo que se vió de noche, con sol donde antes caía la lluvía, ver el trigo verde, el fruto maduro, la piedra que cambió de lugar, la sombra que aquí no estaba. Es preciso volver a los pasos dados, para trazar nuevos caminos junto a ellos. Es preciso recomenzar el viaje. Siempre”
José Saramago



